Control de esfínteres

Psic. Andrea Negrete

El control de esfínteres es un tema que puede sacarnos de quicio y, aun la mamá más paciente, puede volverse loca si no está preparada.

Lo más importante que debes saber es que el control de esfínteres no se aprende, es un proceso que el niño adquiere cuando ha alcanzado la madurez neurológica suficiente para controlar sus esfínteres y, además, ha desarrollado un nivel de autoconocimiento corporal básico que le permite captar y comprender las señales que le indican que necesita ir al baño. 

Aunque normalmente solemos recibir presión para incorporar este proceso entre los 24 y 48 meses; en realidad, la edad del niño por sí sola no determina si se encuentra preparado para controlar los esfínteres. Así que mantente firme. Si tu intuición te dice que no es el momento adecuado, no lo fuerces. Más vale ser paciente que volverse loca en el intento.

Siempre ten en mente que el proceso de retirada del pañal debe transcurrir de manera natural para que se convierta en un motivo de orgullo para el niño y no en un trauma futuro. 

Además, debes de saber que este proceso no es algo lineal, por lo que es esperable tener avances y retrocesos; asimismo, toma en cuenta que, desde el punto de vista psicológico, el control de esfínteres tiene implicaciones emocionales y de desarrollo (sensación de logro, percepción de sí mismo, confianza en sus recursos personales, validez ante sus padres y sexualidad). 

Es en esta etapa en donde el niño se enfrenta a la posibilidad, por primera vez, de decidir algo por sí mismo, a hacer algo cuando lo desea; por lo tanto, es un momento de autonomía de la cual los padres quedan excluidos. Imagínate este enorme poder en sus manos. En esta etapa no puedes ordenarle, ni forzarlo, ni apurarlo, ellos van a ir al baño cuando quieran, por lo que fácilmente puede convertirse en un conflicto de poder en el que surge el deseo del niño por decidir sobre su propio cuerpo sin obedecer a tus agendas personales. 

Entonces ¿qué indicadores pueden servirme para saber si mi peque está en el momento de retirar el pañal con naturalidad?

  1. Tiene entre 24 y 48 meses, aunque puede ser antes o después. Si es después, no te preocupes, también es normal, solamente evalúa si no hay otra condición física que esté deteniendo el proceso. No te sientas presionada, ni hagas caso de la maestra, ni de la comadre que te cuenta que su hijo lo logró a los 10 meses; cada niño tiene su propio proceso.
  2. Su coordinación motora gruesa está consolidada.
    1. Caminata asegurada.
    2. Mantiene el equilibrio cuando se agacha o levanta.
    3. Puede bajarse y subirse los pantalones solo.
  3. Comprende la diferencia entre los pañales mojados y secos.
  4. Avisa con palabras o gestos. No importa que sea después de haber hecho sus necesidades, avisar indica que ya detecta la función del cuerpo.
  5. Ya mantiene largos periodos con el pañal seco (al menos 2 horas).

Si ya detectaste que es el momento, entonces considera lo siguiente.

  • Prepara adaptador y banquito para el baño.
  • Protector para el colchón y el asiento del coche.
  • Aparta tiempo, y sé constante y paciente; acuérdate siempre de hacerlo con amor, es un momento de vulnerabilidad para el niño.
  • Compra prendas fáciles de quitar (ropa con elástico o velcro, no botones ni cierres). Los primeros días, los niños suelen avisar en el mismo instante que necesitan ir al baño así que, usar ropa complicada, puede volver el momento una tortura.

Sugerencia de rutinas:

  • Invítalo al baño al despertar, antes de salir de casa y antes de ir a dormir.
  • Sal de casa siempre con calzón de tela; ponerle pañal a veces sí y a veces no, puede confundirlo. Si vas a ir en trayectos largos, considera usar protector para el coche.
  • Al llegar a casa, invítalo nuevamente a ir al baño.
  • Posterior a cada alimento llévalo al baño y, en un inicio, pregunta cada 20 minutos. Es muy fácil que se distraigan cuando están jugando.
  • Realiza la merienda por lo menos una hora antes de dormir.
  • Finalmente, también considera dormirlo con calzón de tela y usar protector para el colchón.

Qué debes evitar:

  • Regañar al niño pues le va a producir ansiedad o miedo.
  • Comparar, humillar o ridiculizarlo ante compañeros u otros familiares que ya lo han logrado; ya que con esto solo le provocarás inseguridad.
  • Enojarte por un retroceso o escape; solo crearás tensión y desconfianza entre ustedes.
  • Gritarle. Esta conducta incita a la desconfianza.
  • Golpearlo, solo le provocarás baja autoestima.
  • Usar comentarios negativos, como: niño sucio, cochino, tonto… Este vocabulario tiene repercusiones posteriores en la sexualidad.
  • Obligarlo y dejarlo sentado en el baño solo o por horas pues lo único que lograrás es que haga una asociación negativa con esta etapa. 
  • Premiarlo o castigarlo; este es un proceso natural del desarrollo, no un reto.
  • Iniciar en medio de un cambio (por ejemplo, un divorcio, una muerte o una mudanza); esta etapa está muy ligada al control emocional y la asociación con situaciones externas difíciles pueden crear una connotación negativa.
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